miércoles, 13 de abril de 2016

Podemos ser

Mi vida era un constante blanco y negro
hasta que perdiste tus caderas por Gran Vía
y le aportaste el color más bonito jamás visto,
el de tus ojos.

Qué quieres que te diga,
bailar a tu lado debería considerarse,
como diría pablo,
de la octava a la decimotercera maravilla mundial.

De verdad, es probar tus besos
y que mi cabeza se llene de versos
que pueda escribirte,
y decirte,
antes de que te vayas,
quédate.

Que,
como diría Béquer "claves tu pupila en mi pupila"
mientras me agarras de la mano,
y temblando,
me prometes que volverás pronto,
para quedarte.

Ahora cuento los días que me quedan
para volverte a ver,
y acabar con este monocromatismo,
también llamado distancia.

Podemos ser el yin
y el yang.
O yo tu Batman
y tú mi Superman.
Un perro tomando el sol
o un gato a la luz de la luna.

Podemos ser un infinito de posibilidades,
pero a la hora de la verdad, sólo tú,
me haces temblar.

-Anael.

martes, 22 de marzo de 2016

Lloria

Llueve
Porque hasta el cielo tiene ganas de llorar a estas horas
-Pablo benavente
Empieza marzo y ya llora
se sabe el final de nuestra historia.
Las gotas en su carrera infinita por ventanas,
con la única meta de acabar en la tuya,
y así poder disfrutar de todos tus poemas,
aún sin ser poeta.
Llueves como nunca
 y esta vez no es, 
como siempre, por tu afición de ver llorar las nubes
porque, a fin de cuentas,
llevabas guardándotelo todo el año
y las tormentas no explotan sólo en verano.
-Anael

viernes, 4 de marzo de 2016

Que se lo pregunten a Madrid


Las calles de Madrid son mucho más bonitas cuando caminas por ellas.

Que se lo pregunten al paseo del Prado,
cuando paseas con tus tatuajes rozando el aire
o el aire rozando tus brazos, que no es lo mismo
quien fuera aire.

Que se lo pregunten a Gran Vía cuando subes corriendo esquivando a gente, porque llegas tarde a
dejar de 
vernos.

Ojalá se lo preguntaran a la calle Ferraz,
que tantas veces nos ha visto subir esas escaleras infinitas para ver(te) atardecer en Debod.

Si se lo preguntaran a Montera,
te aseguro que diría maravillas de ti, y de tu forma de sonreírles a las chicas para pedirles un abrazo,
de esos que salvan,
ya sabes de lo que hablo.

Que se lo pregunten a Malasaña,
mientras pintas en sus paredes murales del color de tus ojos
y buscas en sus tiendas un corazón de segunda mano,
que el tuyo está dado de sí.

Que la Avenida de América habrá visto miles de despedidas, pero si le preguntaran,
seguro que hablaría de la poesía que desprendía tu mirada,
al ver los primeros ojos verdes
cálidos.

Desde que lo dudas,
Lavapiés pierde su nombre
y nuestra historia,
olvidándome a mi,
contigo

Joder, es que Madrid, te aseguro, que es mucho menos Madrid,
si no estás tú.


-Anael

jueves, 18 de febrero de 2016

Cómo gotas de agua

Los días de lluvia la gente se quita sus máscaras,
total,
todo lo que quieren ocultar lo tapa un paraguas.

-Anael

lunes, 16 de noviembre de 2015

Medusa.

Que alguien le diga a tu corazón que deje de romperse, 
que no merece la pena seguir sufriendo por algo que ya no existe.

Que sí, que recuerdas su sonrisa a la perfección.
En cambio él, sólo recuerda tus ojos azules, más cielo aún mientras llovías.
Esos ojos de medusa, que podrían petrificar a cualquiera que los mirase.

Pero qué importa, si el único recuerdo suyo yace aquí, hecho cenizas.

Por cierto, sigues sin aprender a mentir, te sigue doliendo.
Como todo lo que te ha hecho sonreír, y se ha evaporado, según te iba conociendo.

-Anael.