viernes, 25 de noviembre de 2016

25 de noviembre

Hoy más que nunca, somos la voz de las que ya no.
De todas las que salieron de casa valientes y volvieron presas del miedo, de las que fueron culpadas por su ropa, su maquillaje o incluso su forma de bailar de lo que un gilipollas y su aire de superioridad decidieron hacer.
De todas las que evitamos las zonas sin gente y a oscuras solo “por si acaso”.
De todas las que han sufrido en silencio porque saben que denunciar no es suficiente para que esa tortura acabe.
De todas a las que han hecho pensar que esto es su culpa, que somos inferiores y que nos merecemos todo lo que nos hagan.
De esas a las que la sociedad ha machacado hasta el último momento sólo por SER LIBRES.
De todas a las que un novio que “las quiere demasiado” les prohíbe llevar, ser, o hacer lo que ellas quieran.
De todas las que justifican el moratón que le ha salido en las costillas porque claro, su pareja tuvo un mal día, y ella estaba muy pesada.


Hoy más que nunca, juntas, somos una sola voz.

-Anael

miércoles, 26 de octubre de 2016

No me encontrarás

Pasearás por las calles de Madrid,
de Lisboa 
o de la mismísima Roma,
y no me encontrarás.

Buscarás mi mirada en los ojos

de quien te mire como yo lo hacía antes
y ni aun así encontrarás mis hojas de otoño soriano
en nadie

Podrás leer versos y versos infinitos

de Irene, Loreto o Rayden,
que no me encontrarás.

Pasarán meses desde que me leíste por última vez,

desde que te escribí
por ultima vez.

Y ni así me enontrarás
porque en la vida
tenemos los segundos contados
y no podemos desperdiciar ni uno sólo
en esperar a alguien
por quien ya has esperado más tiempo
del que tenemos para vivir.

Pd: Tú, que estás leyendo esto, vive por ti y tu felicidad, no por la de nadie más.

-Anael

lunes, 10 de octubre de 2016

Estrella

Desde pequeña mi padre me dijo que, hiciera lo que hiciera, fuera feliz.
Con el tiempo me doy cuenta de que en cualquier ámbito de la vida, nos vamos a encontrar con barreras que nos lo impidan. Y muchas veces somos nosotros quienes contruímos esas fronteras.
De esto es de lo que realmente quería hablar,
de las fronteras. Y de Estrella.
Estrella es una niña que, como bien dice su nombre, ilumina la vida de todos con tan solo sonreír. Aunque se limita a observar cómo se hace más grande, por cada paso que da, porque ella ha sido fuerte para dejarlo todo atrás, para superar cualquier herida impuesta por los mandatarios de ahí arriba.
Ha huido del lugar donde se ha criado, sólo porque a un grupo de descerebrados le apetecía bombardear su casa. Se ha enfrentado, en condiciones pésimas a un mar del que, ni ella misma pensaba que saldría viva, por una única razón y es que, cualquier lugar es más seguro que su hogar.
¿Os gusta lo que estamos consiguiendo?


-Anael

domingo, 11 de septiembre de 2016

El lenguaje de tu cuerpo

Este verano tuve la oportunidad
de descubrir infinitas
constelaciones tumbada en un banco.

Pude disfrutar de Estrés,
ese pequeño remolino de montañitas que
te salen en la sien
cuando te das cuenta de que nada es fácil,
de que por mucho que lo intentes siempre va a haber algo
imposible de conseguir,
y ahí está mi meta,
romper imposibles para construir improbables.

Además, vi de refilón a Ansiedad,
esos secos riachuelos que te salen por el cuerpo
cuando la única salida la encuentras en la comida,
porque algo ahí fuera te ha hecho pensar que no eres suficiente,
que tienes que ser y pensar como el resto del mundo,
que no puedes destacar por ser tú.

A veces, hasta me arrepiento de haber visto a Depresión,
esas cicatrices que te han quedado en la muñeca
por culpa de ese maldito gato
que te arañaba siempre que veía todos tus pedazos hundiéndose
en el mar de lágrimas que formabas siempre que
tus tres constelaciones favoritas se alineaban.

-Anael

sábado, 3 de septiembre de 2016

Mi primer amor

"Hay tres cosas que no deberían olvidarse nunca:
montar en bicicleta
nadar
y el primer amor"
Irene X
El amor está sobrevalorado,
ni es tan bonito,
ni duele tan poco.

Y es jodido porque
nos pasamos nuestra existencia buscando un gesto de cariño 
donde sostener nuestro naufragio.
Cuando es simplemente eso, un gesto;
por compromiso, educación o incluso, pena.

Una vez mi reflejo me dio un abrazo de esos que saben a despedida,
a pesar de que ni yo, ni ella se iba.


Y ahora, dos años más tarde entiendo el por qué.
Me estaba despidiendo yo, de mi.
Le estaba diciendo adiós a todas mis inseguridades.
Adiós a seguir sometiendo mi autoestima a lo que unos numeritos marquen.
Adiós a intentar seguir los disparados canones de belleza.
Adiós a verme fea simplemente porque no llevo maquillaje.
Adiós a tener miedo de mostrarme al mundo tal y como soy.
Adiós a los filtros.

Hola, felicidad.

Y si yo he podido,
¿Por qué no ibas a poder tú?
Sé feliz, te lo mereces.

-Anael