sábado, 13 de diciembre de 2014
Nacemos solos, y así moriremos.
jueves, 18 de septiembre de 2014
La peor droga no contiene nicotina.
Se acerca a su estuche y desenrosca la cuchilla del sacapuntas. Ya no le sirven las mariposas, necesita sentir el filo en su piel de nuevo, necesita dejar sus pensamientos aparte. Suena Little Things de fondo, pero ella no hace caso a la música, y clava el frío metal en su piel. Pequeñas gotas de sangre corren por su brazo, haciendo que su dolor interno se olvide por completo, y se centre únicamente en el dolor de su muñeca.
Acabó tendida en su cama destrozándose la garganta, porque le había prometido a sus seres más queridos que no volvería a hacerlo, pero ella no sabía que esto era como una droga, que una vez que entras, ya no puedes salir, y si consigues salir, recaerás.
miércoles, 5 de febrero de 2014
Society kills me.
miércoles, 1 de enero de 2014
De las que...
De esas pocas personas que le tienen fobia a los perros y que tienen que cruzarse de acera cuando ven uno.
Soy de esas personas que no piensan lo que dicen, y se llevan las manos a la boca justo después de acabar la última palabra.
De las que creen en el amor y se enamoran de personas, no de imágenes, que no tienen un prototipo de chico o chica.
De las que han aprendido a quererse con el paso de los años y que ahora mismo, se ama más que cualquiera, que no necesita el amor de nadie teniendo el suyo propio. Pero a la vez, valoran suficiente la amistad, ya que cada vez que se enfada con alguien es ella quien acaba cediendo por miedo a perder sus unicos apoyos.
Soy de esas chicas que mantienen conversaciones consigo mismas, de las que cantan y bailan como locas delante del espejo, a pesar de que no sepa hacer ninguna de las dos cosas de forma decente.
Suficientemente adulta como para salir hasta tarde pero muy niña para encargarse de nada serio, coño, sigo durmiendo con mi peluche de cuando era una enana.
Si después de todo quieres saludarme, hazlo con un abrazo, porque odio que me saluden con dos besos.
Atentamente; la chica del después.
-Anael
martes, 1 de octubre de 2013
Vuelve cuando crezcas.
—Hola :).
—Hola. ¿Qué quieres?
—Hablar contigo ¿puedo?
—Sí, puedes. Bueno, pudiste.
—¿Cómo? No entiendo.
—No hay nada que entender, es algo lógico. Un día de repente me dices adiós, y te vas sin avisar, y yo me quedo sola, encerrada entre cuatro paredes, sin saber qué ha sido de ti, sin poder hablar contigo, ni por whats app, ni por tuenti. Sin verte la cara, sin saber cómo estás. Sin poder decirte lo mucho que te echo de menos, lo mucho que te quiero. Y de los 30 días que estuviste sin hablarme, al menos uno te podrías haber molestado en hablarme, un simple hola, pero ese hola, ya llega tarde...
—No, Claudia, quise hablarte, pero estaba muy ajetreado con los estudios. Lo siento.
—Vale, entiendo que tuvieras exámenes, yo también los tengo. Pero, no entiendo el por qué de bloquearme y eliminarme. A ver, ¿de qué te sirve? ¿Qué ganas con eso? Nada, absolutamente nada. Y ahora no vengas con tu "hola", con tu "lo siento", porque no, ahora, no sirve de nada, he pasado demasiado tiempo sin hablarte, aunque me moría por hacerlo, pero no podía. Y no voy a estar muriéndome por hablarte todos los días excepto el día en el que el señorito quiera, porque a lo mejor yo ese día no quiero hablar. Así que ya te puedes ir por donde has venido, y volver cuando madures. Y es que vamos a ver, ¿cuántos años tiene el chico del que estoy enamorada?
—Vale, adiós.
—Adiós.
-Anael